Pahlivân

Pahlivân

“Su cuerpo férreo, estampa indómita

y musculatura maciza eran el emblema

del vigor de su fe, de la misma manera

que sus ejercicios deportivos eran la expresión

de vivencias y formas espirituales profundas”.

Juan Goytisolo ('Los Atletas de 'Alî')

PAHLIVĀN

PAHLIVĀN. Del persa pahlivān: caballero, héroe, luchador / Practicante de zūrjāne ('casa de fuerza' en persa), antiguo arte marcial persa / En turco, pehlivan. Practicante de yağlı güreş, lucha tradicional turca / Blog sobre deporte y tradición, dirigido y fundado por Halil Bárcena, doctor en filología árabe, escritor y director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona (Catalunya), el mes de marzo de 2014. Información: sufismo786@yahoo.es

martes, 7 de julio de 2015

El hábito de correr

El hábito de correr


"De todos los hábitos que he adquirido a lo largo de mi vida, diría que correr ha sido el que más me ha aportado y el que más significado ha tenido para mí. Correr durante más de veinte años también me ha permitido convertirme en una persona más fuerte, tanto físicamente como mentalmente".

[Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr, Tusquets, Barcelona, 2010, p. 17].

martes, 9 de junio de 2015

La vía de la montaña

La vía de la montaña


"En el deporte por lo general, y particularmente en el montañismo y alpinismo, la persona de este siglo XX tiene todavía un marco que puede aprovechar. La montaña, entendida como vehículo ritual, se ofrece al hombre de acción que sepa verlo -montañero o alpinista- como camino de ascenso de una cierta eficacia interior; pues, desde tal punto de vista es sabido que quien sube o escala externamente no manifiesta otra cosa que una subida o escalada interna. Pero para que tal eficacia interior pueda verificarse, es preciso que, entre otras cosas y además de un perfecto control de sí mismo, de una actitud incondicionada, y de una profunda concentración en sentido eminente sobre aquello en lo que la persona se proyecta, no sean sustraídos o anulados por la técnica elementos como el sacrificio, el esfuerzo, la lucha..., si tal cosa sucediera, el mismo sentido ritual  de la acción desaparecería".

[Isidro Juan Palacios, prólogo a Julius Evola, Meditaciones de las cumbres, Ediciones de Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1978, p. 4]. Ilustración de Ernst Platz.

martes, 2 de junio de 2015

Entrenar en el 'zûr-hané'

Entrenar en el zûr-hané


"Durante los entrenamientos en el zûr-hané es común divisar a algún atleta tendido en el suelo, con la espalda desnuda apoyada en el long, en el acto de levantar dos enormes escudos de nogal angulares en su parte superior y semicirculares en la inferior, con un agujero central dotado de una manija para su afianzamiento. Dichos escudos constituyen el emblema del zûr-hané y pesan treinta o cuarenta kilos. El atleta los eleva alternativamente o bien, si se trata de un pahlivân cumplido, de modo simultáneo: sin dejar de apoyarlos en el suelo, los suspende de forma horizontal sobre su pecho y brazos, para volver a alzarlos y retornar a la anterior posición. El murshid o algún compañero asiste siempre al forzudo enumerando sus movimientos con una letanía o cantinela en la que cada cidra simboliza algún dogma o acontecimiento religioso chií".

[Juan Goytisolo, "Los atletas de Alí" en De la Ceca a La Meca, Alfaguara, Madrid, 1997, pp. 57-58].

miércoles, 20 de mayo de 2015

Tiro con arco y respiración

Tiro con arco y respiración


"Al apuntar (mikomo, de miru, ver, y komu, hacer presión) el arquero no mira simplemente al blanco, sino que 'clava' o 'introduce a la fuerza' en él su visión, anticipándose, por decirlo así, al fin que debe alcanzar la propia flecha. La respiración del arquero debe regularse para concentrar la propia fuerza en la boca del abdomen -entonces uno puede decir que ha conseguido una comprensión verdadera del tiro con arco, donde, como en la salmodia, también en otros actos viriles como la producción de fuego por fricción, hacer una carrera o doblar un arco rígido, uno hace estas cosas sin aspirar ni exhalar, esto es, sin jadear, ni quedarse sin aliento, ni con excitación".

[Ananda K. Coomaraswamy, El simbolismo del tiro con arco, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2007, p. 73]. 

martes, 5 de mayo de 2015

Correr por los bosques

Correr por los bosques


"Correr por los bosques es un ejercicio de despojamiento, una ocasión para olvidarse del personaje social, de la representación, para decirlo en palabras de Arthur Schopenhauer, y para reencontrarse con el fondo de uno mismo".

[Francesc Torralba, Córrer per pensar i sentir, Angle, Barcelona, 2015, p. 60].  

jueves, 30 de abril de 2015

175 años de Orbea.

Manifiesto Orbea 
175 años de la marca vasca de bicicletas


[Reproducimos a continuación el 'Manifiesto Orbea 175' que la marca vasca de bicicletas ha confeccionado con motivo de su 175 aniversario. Como orbealaris, usuarios de una marca que ha sabido encarnar la gran tradición del ciclismo vasco, una manera propia de concebir un deporte singular, queremos rendir un sincero homenaje a Orbea por todo lo que nos ha hecho disfrutar de y en la carretera. Nota de la redacción].

"Es la mezcla de lo que somos, de lo que creemos, lo que significa esta fecha para la marca y para quienes la sienten. Es la manera que tenemos de gritar que levamos casi dos siglos caminando y de que nuestro paso es hoy más fuerte que nunca. Es el momento de demostrar que el camino fue nuestro antes que de nadie. Que lo abrimos, lo pisamos, que hicimos el sendero... Es el momento de demostrar nuestro orgullo por lo que somos, de donde venimos. 

Es el momento de gritar que la meta siempre la sentiremos nuestra. Porque llevamos 175 años luchando por lo que somos. Jamás nos rendimos. Jamás nos conformamos. La actitud del trabajo duro y de lucha corre por nuestra sangre y por todo aquel que suda nuestra camiseta, que pedalea nuestra marca. Venimos de muy lejos... Y somos capaces de llegar mucho más lejos todavía. Eso sólo demuestra una cosa: nadie nos alcanzará... jamás".

El espíritu de Orbea en el Orbea Campus Barcelona:

miércoles, 15 de abril de 2015

Comprender el montañismo

Comprender el montañismo


(En memoria de Josep Morera Córdoba, 'Mure', que 
amaba la montaña y se quedó para siempre en ella).

"¿Por qué se emprende la ascensión a una montaña? Si las explicaciones que ofrecen los moralistas y los abogados del 'deporte por el deporte' se revelan todas ellas tan insatisfactorias es en gran parte porque la pregunta ha sido mal planteada desde el inicio. Vayamos un instante a la leyenda de Perceval: recuérdese que éste recibió la buena respuesta ya que supo formular correctamente la cuestión sobre el Grial. Perceval no pregunta ¿por qué?, sino ¿qué es el Grial?. Por su misma forma, ¿por qué? exige una explicación racional  y la razón concierne por definición a las relaciones de las cosas entre ellas, como se demuestra claramente en el latín ratio, significación que las matemáticas han conservado. La razón es impotente a la hora de alcanzar la esencia de las cosas. El Grial, idéntico al Objetivo y a la Cima de la Montaña, trasciende todas las relatividades y escapa así a toda racionalización. Él es conocido inmediatamente o de otro modo es imposible".

[Marco Pallis, La Voie et la Montagne. Quête spirituelle et boudhisme tibétain, L'Harmattan, París, 2010, p. 43].  

viernes, 20 de marzo de 2015

Correr: hedonismo y ascetismo

El corredor de fondo: 
un hedonista, un asceta

"En el alma del corredor de fondo hay, paradójicamente, dos figuras bailando: un hedonista y un asceta. Hay, por un lado, un ser que desea disfrutar de la naturaleza, del sol, de los prados, de la luz, del canto de los pájaros, del rumor de las hojas, del silencio de los caminos boscosos; alguien que busca el placer, un hedonista. Pero, a la vez, hay un ser que se trasciende, que siente el anhelo de superarse, de cruzar límites, de ponerse a probar, de traspasar fronteras que solamente él conoce y que no están pintadas en ningún mapa. Eso es un asceta.


El asceta asciende, se eleva, indaga lo que no sabe, busca lo que aún no conoce, se entrega a fondo, incondicionalmente, sin esperar nada a cambio, gratuitamente, en un acto de comunión profunda con el misterio del mundo. Está dispuesto a sufrir para elevarse y a trascender sus límites; está dispuesto a hacer grandes sacrificios, a renunciar a toda clase de comodidades y de bienes para hacer realidad su sueño".

[Francesc Torralba, Córrer per pensar i sentir, Angle, Barcelona, 2015, p. 32].
     

lunes, 16 de marzo de 2015

Bases éticas del rugby

Bases éticas del rugby

"A partir de la celebración de la primera edición del Mundial de Rugby, en 1987, los cambios se precipitaron. Los jugadores se profesionalizaron, los clubes empezaron a ganar protagonismo, la IRB [International Rugby Board] aceptó la admisión en su seno de países a los que había rechazado repetidamente durante tiempo inmemorial y su actuación se adaptó a los cánones dominantes. El dinero de la televisión y de los patrocinadores fluyó de forma importante y, sin renunciar a sus fundamentos, el rugby se convirtió en un deporte mucho más homologable y globalizado (...). Sin embargo, resultaría una completa injusticia asegurar que estos cambios han afectado profundamente a las esencias del juego. Los largos años de fair play deportivo dejaron un sedimento cultural que ha durado hasta ahora. 


Durante mucho tiempo se creyó que el delicado equilibrio entre educación deportiva y violencia que se producía en un campo de rugby podía romperse con la aparición del dinero. En otros deportes con mucho menos contacto físico, la profesionalización había provocado un acrecentamiento evidente del nivel de agresividad (...). Nada de eso sucedió. Las muy consolidadas bases éticas del juego, la escrupulosa educación deportiva de sus practicantes y las exigencias del propio público, nada dispuesto a aceptar que la victoria deba conseguirse a cualquier precio, sirvieron para que el cambio fuese modélico y nada traumático. Todos los estamentos del juego han sabido durante este período de cambio ser fieles a la historia del rugby".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010].    

lunes, 2 de marzo de 2015

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu



"Dice el sabio sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273): "Cuando el cuerpo se quiebra, el espíritu levanta la cabeza" (Mesneví I, 2928). No hay vino sin prensar las uvas, se dice, ni fruto sin antes haber partido la corteza. Del mismo modo, el derviche quiebra su cuerpo a fin de que el pájaro del espíritu que en él anida emprenda el vuelo. Porque el cuerpo humano es el templo del espíritu. Pero que nadie se lleve a engaño: quebrar el cuerpo nada tiene que ver con mortificación alguna, ni con las ascesis infamantes que atentan contra la integridad de la vida. Advierte categóricamente Rûmî: «Lastimar el cuerpo es ofender a Dios» (M I, 2520). Lo que está en juego aquí es algo bien distinto que tiene que ver con el misterio del cuerpo y del coraje físico para alzarse por encima de sí mismo. Aquí se habla de la aceptación positiva del dolor y de la grandeza que este encierra. En una palabra, aquí se habla de sacrificio. Quebrar el cuerpo es conducirlo al límite de sus posibilidades; y todo cuanto se vive al límite y en el límite posee un valor especial. Más aún, en el límite aflora una poderosa fuerza interior, capaz de obrar lo inusitado. Yukio Mishima decía que existe una innegable ligazón entre el despertar de la consciencia y la prueba del sufrimiento físico, como constatan no pocos ritos iniciáticos y ancestrales artes marciales. Tal es el caso del zûrjâne persa, fuertemente impregnado de valores sufíes, cuyos practicantes, verdaderos atletas del espíritu, se entregan a vigorosos ejercicios físicos que templan sus cuerpos pujantes, emblema de su inquebrantable fe y de sus atributos heroicos, y preludian el renacer del espíritu. Y es que un cuerpo desentrenado, ya sea por abandono o bien por puritanismo religioso, es como un instrumento musical desafinado (...)". 

[Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî, Herder, Barcelona, 2015, p. 177].