Pahlivân

Pahlivân

“Su cuerpo férreo, estampa indómita

y musculatura maciza eran el emblema

del vigor de su fe, de la misma manera

que sus ejercicios deportivos eran la expresión

de vivencias y formas espirituales profundas”.

Juan Goytisolo ('Los Atletas de 'Alî')

PAHLIVĀN

PAHLIVĀN. Del persa pahlivān: caballero, héroe, luchador / Practicante de zūrjāne ('casa de fuerza' en persa), antiguo arte marcial persa / En turco, pehlivan. Practicante de yağlı güreş, lucha tradicional turca / Blog sobre deporte y tradición, dirigido y fundado por Halil Bárcena, doctor en filología árabe, escritor y director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona (Catalunya), el mes de marzo de 2014. Información: sufismo786@yahoo.es

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jueves, 17 de marzo de 2016

Renacimiento de la fuerza

Renacimiento de la fuerza


"Se puede afirmar que actualmente vivimos en una época en la cual es la fuerza la que es maltratada. Sí: debido a los denuestos que en nuestros días merece la fuerza, se desprecia la ética de los que aspiran a ser fuertes. Por eso no puedo pensar en otra cosa que no sea el renacimiento de la fuerza. Por muy cabeza dura que me consideren, no dejaré de afirmar que mi misión en esta vida es el renacimiento de la fuerza".

[Takashi Furubayashi-Hideo Kobayashi, Últimas palabras de Yukio Mishima, Alianza, Madrid, 2016, p. 41].

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Kendo, la belleza del porte

Kendo, la belleza del porte



"En el kendo es muy importante mantener la espalda erguida. Y así, en la belleza del porte, se revela la bravura: en una figura erguida, que se retrae y se extiende sin curvas jamás, se revela la calma plena de tensión que se materializa en el combate y en la acción".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, pp. 204-205].

(Yukio Mishima, el último samurai, murió ritualmente el 25 de noviembre de 1970. Vaya desde aquí nuestro homenaje).

martes, 15 de septiembre de 2015

Conciencia y sufrimiento físico

Aceptación positiva del dolor


"Existe una innegable interdependencia entre conciencia y sufrimiento físico, y la conciencia, a la inversa, proporciona la prueba más clara de la persistencia del dolor corporal. Llegué a la conclusión de que el dolor podía ser muy bien la única prueba de la persistencia de lo consciente dentro de la carne, la sola expresión física de la conciencia. A medida que mi cuerpo ganaba en musculatura, y a la vez en fuerza, fue naciendo en mi interior una tendencia hacia la aceptación positiva del dolor, y mi interés por el sufrimiento físico aumentó".

[Yukio Mishima, El sol y el acero, Alianza Editorial, Madrid, 2010, p. 44].

lunes, 2 de marzo de 2015

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu



"Dice el sabio sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273): "Cuando el cuerpo se quiebra, el espíritu levanta la cabeza" (Mesneví I, 2928). No hay vino sin prensar las uvas, se dice, ni fruto sin antes haber partido la corteza. Del mismo modo, el derviche quiebra su cuerpo a fin de que el pájaro del espíritu que en él anida emprenda el vuelo. Porque el cuerpo humano es el templo del espíritu. Pero que nadie se lleve a engaño: quebrar el cuerpo nada tiene que ver con mortificación alguna, ni con las ascesis infamantes que atentan contra la integridad de la vida. Advierte categóricamente Rûmî: «Lastimar el cuerpo es ofender a Dios» (M I, 2520). Lo que está en juego aquí es algo bien distinto que tiene que ver con el misterio del cuerpo y del coraje físico para alzarse por encima de sí mismo. Aquí se habla de la aceptación positiva del dolor y de la grandeza que este encierra. En una palabra, aquí se habla de sacrificio. Quebrar el cuerpo es conducirlo al límite de sus posibilidades; y todo cuanto se vive al límite y en el límite posee un valor especial. Más aún, en el límite aflora una poderosa fuerza interior, capaz de obrar lo inusitado. Yukio Mishima decía que existe una innegable ligazón entre el despertar de la consciencia y la prueba del sufrimiento físico, como constatan no pocos ritos iniciáticos y ancestrales artes marciales. Tal es el caso del zûrjâne persa, fuertemente impregnado de valores sufíes, cuyos practicantes, verdaderos atletas del espíritu, se entregan a vigorosos ejercicios físicos que templan sus cuerpos pujantes, emblema de su inquebrantable fe y de sus atributos heroicos, y preludian el renacer del espíritu. Y es que un cuerpo desentrenado, ya sea por abandono o bien por puritanismo religioso, es como un instrumento musical desafinado (...)". 

[Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî, Herder, Barcelona, 2015, p. 177].



domingo, 30 de noviembre de 2014

Entre el gimnasio y el ágora

Entre el gimnasio y el ágora
Educando a los jóvenes



"(...) yo creo que la vida de los jóvenes -y no sólo de los jóvenes sino de todos los intelectuales- debe transcurrir entre el gimnasio y el ágora. Defender la propia opinión con opiniones representa  una contradicción de método: yo soy de los que creen que un pensamiento debe defenderse con el cuerpo y con las artes marciales".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para jóvenes samuráis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, p. 155].

miércoles, 29 de octubre de 2014

Belleza y acción

Belleza y acción


"También en las disciplinas deportivas de equipo la belleza de la acción se revela cuando se exalta al máximo la responsabilidad individual. Es cierto que la belleza masculina existe sólo en lo trágico, y ello depende del hecho de que únicamente  en el instante final, en el que se arriesga la vida, se alcanza la esencia de la acción".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, p. 206].

martes, 16 de septiembre de 2014

Sudor y ansiedad

Sudor y ansiedad


"Durante el ejercicio (...) nos asaltan muchas sensaciones desconocidas que alejan de nosotros la ansiedad. Nos ayuda, por ejemplo, el sudor. Cuando el cuerpo está empapado de sudor la ansiedad desaparece, la turbación psíquica se reduce y uno puede concentrar todo su esfuerzo en la acción y hacer frente, una tras otra, a las exigencias de cada momento".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, p. 178].

jueves, 17 de julio de 2014

Deporte y adiestramiento

Deporte y adiestramiento


"Tanto en el deporte como en el arte militar el adiestramiento es una repetición de actos idénticos en los que debe mantenerse constantemente el máximo grado de tensión. En otras palabras, el adiestramiento tiene por finalidad la adquisición de la capacidad de mantener la calma cuando el hombre se enfrente a una verdadera situación de peligro".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samurais, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, p. 205]. 

martes, 3 de junio de 2014

Las enseñanzas del acero

Las enseñanzas del acero


"El acero me enseñó muchas cosas diferentes. Me dio un tipo de conocimiento absolutamente nuevo, un conocimiento que ni los libros ni la experiencia mundana pueden impartir. Descubrí que los músculos eran fuerza además de forma, y que cada sistema de músculos era sutilmente responsable de la dirección en que esa fuerza se ejercía, casi como si fueran rayos de luz que tomaran una apariencia de carne.



Nada podría haber armonizado mejor con la definición de obra de arte que yo acariciaba desde hacía tiempo que este concepto de la forma envolviendo a la fuerza, sumado a la idea de que una obra debía ser orgánica e irradiar luz en todas direcciones. Los músculos que yo creé así eran a la vez mera existencia y obra de arte (...)".


[Yukio Mishima, El sol y el acero, Alianza Editorial, Madrid, 2010, pp. 33-34].

sábado, 24 de mayo de 2014

La magia de correr

La magia de correr

"Abrazar el sufrimiento, he aquí el papel constante del coraje físico (...). Pido al lector que repare en que no menciono para nada mi vida cotidiana. Mi intención es únicamente hablar de los diversos misterios de los que he sido partícipe. Correr también era un misterio. Imponía una carga inusitada al corazón, barriendo las emociones de la rutina diaria. No tardó en ocurrir que mi sangre no quisiera descansar más de un par de días. Algo me impulsaba continuamente a seguir trabajando; mi cuerpo, que ya no podía tolerar la indolencia, se mostraba ansioso de acciones violentas y me incitaba sin cesar (...).


Y para que el cuerpo alcanzase ese nivel en que era posible atisbar lo divino, se requería una disolución de la individualidad (...). A veces, sin embargo, he visto claramente, en la oscuridad de la fatiga, los primeros atisbos de color que anuncian lo que he llamado el amanecer de la carne".

[Yukio Mishima, El sol y el acero, Alianza Editorial, Madrid, 2010, pp. 50, 83-84 y 95].

Nota de la Redacción: La ilustración de la presente entrada pertenece al artista catalán Ernest Descals (Manresa, 1956), quien posee una excelente serie de cuadros dedicada al mundo del atletismo, y más específicamente al maratón. Para saber más acerca del autor: http://ernestdescals-lahistoriadelpintor.blogspot.com.es/




lunes, 14 de abril de 2014

La magia del grupo

La magia del grupo

"Era una llama de la carne que palpitaba débilmente a merced de la brisa helada: una llama, casi podríamos decir de nobleza. La sensación de entregar el cuerpo a una causa daba nueva vida a mis músculos. Estábamos unidos en busca de la muerte y de la gloria; no se trataba sólo de mi búsqueda personal.


Los latidos del corazón se comunicaban al grupo; compartíamos el mismo pulso agitado. A estas alturas, la conciencia de sí mismo era algo tan remoto como el rumor de la ciudad en la distancia. Yo les pertenecía, ellos me pertenecían a mí; los dos formábamos un inequívoco 'nosotros'. Pertenecer a: ¿podía haber una forma más intensa de existencia? Nuestro pequeño círculo de unicidad era un medio que nos permitía la visión de ese vasto, titilante círculo de unicidad".

[Yukio Mishima, El sol y el acero, Alianza Editorial, Madrid, 2010, p. 96].

sábado, 12 de abril de 2014

La cortesía en el Kendo

La cortesía en el Kendo

"Es cierto que el Kendo comienza y termina con una reverencia, pero después de la primera inclinación el único objetivo de cada contendiente es golpear al adversario. Este es un símbolo egregio de la realidad del universo viril. Antes del combate es necesario observar una determinada etiqueta que representa la premisa básica del propio combate. ¿Pero qué es más importante, la etiqueta o el combate? Según los principios del Kendo prevalece la cortesía, la etiqueta. 


¿Por qué motivo? Desde los tiempos más remotos, como se ve claramente en los torneos de los caballeros, es la etiqueta la que regula las contiendas en el universo viril. En la etiqueta se inserta con naturalidad un código moral que se expresa también en las reglas deportivas. Una disciplina deportiva practicada sin el respeto por las reglas ya no es tal, y se convierte en algo despreciable. Además, violar los códigos, conduce a la derrota".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para los jóvenes samurais, La Esfera de los Libros, Madrid,  2001, p. 88].

lunes, 31 de marzo de 2014

Músculos y acero

Músculos y acero

"Los músculos que se han vuelto virtualmente superfluos en la vida moderna, aunque sigan siendo vitales para el cuerpo humano, son obviamente inútiles desde el punto de vista práctico, y una musculatura conspicua es tan innecesaria como lo es una educación clásica para la mayoría de los hombres prácticos. Los músculos se han ido convirtiendo en algo similar al griego clásico. Para resucitar un idioma muerto se requería la disciplina del acero; para transformar el silencio de la muerte en la elocuencia de la vida, la ayuda del acero era esencial.


El acero me enseñó con exactitud la correspondencia entre el espíritu y el cuerpo: así, las emociones endebles se me antojaban músculos fláccidos, el sentimentalismo, un estómago fofo, y la impresionabilidad excesiva, una piel blanca y en exceso sensible. Unos músculos fuertes, un vientre plano y una piel dura, razonaba yo, correspondían respectivamente a un intrépido espíritu de lucha, una disposición intelectual desapasionada y un temperamento robusto".

[Yukio Mishima, El sol y el acero, Alianza Editorial, 2010, pp. 31-32].