Pahlivân

Pahlivân

“Su cuerpo férreo, estampa indómita

y musculatura maciza eran el emblema

del vigor de su fe, de la misma manera

que sus ejercicios deportivos eran la expresión

de vivencias y formas espirituales profundas”.

Juan Goytisolo ('Los Atletas de 'Alî')

PAHLIVĀN

PAHLIVĀN. Del persa pahlivān: caballero, héroe, luchador / Practicante de zūrjāne ('casa de fuerza' en persa), antiguo arte marcial persa / En turco, pehlivan. Practicante de yağlı güreş, lucha tradicional turca / Blog sobre deporte y tradición, dirigido y fundado por Halil Bárcena, doctor en filología árabe, escritor y director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona (Catalunya), el mes de marzo de 2014. Información: sufismo786@yahoo.es

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martes, 15 de diciembre de 2015

Puriya-ye Valî, leyenda del zûrjâne

Puriya-ye Valî, leyenda del zûrjâne


"El más legendario de los luchadores es probablemente Puriya-ye Valî, que murió en 1370 de nuestra era. Puriya luchó con todo el mundo en Irán (que en la época incluía al actual Irán, Afganistán, algunos de los estados de la antigua Unión Soviética e Iraq), pero nadie logró derrotarlo. Famoso en toda Asia, no fue solo un excelente luchador sino que tuvo el carácter de un verdadero pahlivân o caballero espiritual, lo cual hizo de él toda una leyenda".

[D. H. Luijendejk, Zoor Khane. History and Techniques of the Ancient Martial Art of Iran, Paladin Press, Boulder (Colorado), 2006, p. 87].

martes, 2 de junio de 2015

Entrenar en el 'zûr-hané'

Entrenar en el zûr-hané


"Durante los entrenamientos en el zûr-hané es común divisar a algún atleta tendido en el suelo, con la espalda desnuda apoyada en el long, en el acto de levantar dos enormes escudos de nogal angulares en su parte superior y semicirculares en la inferior, con un agujero central dotado de una manija para su afianzamiento. Dichos escudos constituyen el emblema del zûr-hané y pesan treinta o cuarenta kilos. El atleta los eleva alternativamente o bien, si se trata de un pahlivân cumplido, de modo simultáneo: sin dejar de apoyarlos en el suelo, los suspende de forma horizontal sobre su pecho y brazos, para volver a alzarlos y retornar a la anterior posición. El murshid o algún compañero asiste siempre al forzudo enumerando sus movimientos con una letanía o cantinela en la que cada cidra simboliza algún dogma o acontecimiento religioso chií".

[Juan Goytisolo, "Los atletas de Alí" en De la Ceca a La Meca, Alfaguara, Madrid, 1997, pp. 57-58].

lunes, 2 de marzo de 2015

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu



"Dice el sabio sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273): "Cuando el cuerpo se quiebra, el espíritu levanta la cabeza" (Mesneví I, 2928). No hay vino sin prensar las uvas, se dice, ni fruto sin antes haber partido la corteza. Del mismo modo, el derviche quiebra su cuerpo a fin de que el pájaro del espíritu que en él anida emprenda el vuelo. Porque el cuerpo humano es el templo del espíritu. Pero que nadie se lleve a engaño: quebrar el cuerpo nada tiene que ver con mortificación alguna, ni con las ascesis infamantes que atentan contra la integridad de la vida. Advierte categóricamente Rûmî: «Lastimar el cuerpo es ofender a Dios» (M I, 2520). Lo que está en juego aquí es algo bien distinto que tiene que ver con el misterio del cuerpo y del coraje físico para alzarse por encima de sí mismo. Aquí se habla de la aceptación positiva del dolor y de la grandeza que este encierra. En una palabra, aquí se habla de sacrificio. Quebrar el cuerpo es conducirlo al límite de sus posibilidades; y todo cuanto se vive al límite y en el límite posee un valor especial. Más aún, en el límite aflora una poderosa fuerza interior, capaz de obrar lo inusitado. Yukio Mishima decía que existe una innegable ligazón entre el despertar de la consciencia y la prueba del sufrimiento físico, como constatan no pocos ritos iniciáticos y ancestrales artes marciales. Tal es el caso del zûrjâne persa, fuertemente impregnado de valores sufíes, cuyos practicantes, verdaderos atletas del espíritu, se entregan a vigorosos ejercicios físicos que templan sus cuerpos pujantes, emblema de su inquebrantable fe y de sus atributos heroicos, y preludian el renacer del espíritu. Y es que un cuerpo desentrenado, ya sea por abandono o bien por puritanismo religioso, es como un instrumento musical desafinado (...)". 

[Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî, Herder, Barcelona, 2015, p. 177].



martes, 4 de noviembre de 2014

Zūrjāne, espacio de perfeccionamiento interior

El zūrjāne, 
un espacio de perfeccionamiento interior

 

"El zūrjāne es un lugar al que las personas iban (y aún van) a buscar su perfeccionamiento físico, moral y espiritual. En la actualidad, los atletas son amateurs y acuden al zūrjāne tal vez dos veces por semana, en sesiones que duran más de dos horas (...). Sin embargo, la influencia del zūrjāne va más allá de la estructura física de sus ladrillos y muros; dentro de los límites del zūrjāne, los atletas cultivan un sistema de moralidad que está penetrado por los valores de la yawānmardī [antigua caballería espiritual sufí], que, tomados seriamente, impregnan de manera activa el resto del tiempo, durante toda la vida diaria". 

[Lloyd Ridgeon, Morals and Mysticism in Persian Sufism. A history of Sufi-futuwwat in Iran, Routledge, Londres, 2010, p. 167].

martes, 23 de septiembre de 2014

Lucha iraní y zūrjāne

Lucha iraní y zūrjāne


"El amor de los iraníes por la lucha ha alcanzado un nivel internacional: muchos de los mejores luchadores del mundo son de Irán. Es importante subrayar que aunque la lucha iraní se parece exteriormente a las formas occidentales de lucha, la filosofía subyacente a la lucha iraní es idéntica a la del zūrjāne [arte marcial persa]. En Irán, la lucha, al igual que el zūrjāne, es un deporte sagrado íntimamente ligado a la espiritualidad. Respeto, humildad, nobleza y cortesía son tan importantes en la lucha iraní como lo son en el zūrjāne. Dado que la lucha iraní formaba parte del zūrjāne hasta hace solo unas décadas, ambos, lucha y zūrjāne, son designados con la expresión varzesh-e bastan, antiguo deporte, o varzesh-e pahlivân, deporte del héroe".

[D. H. Luijendijk, Zoorkhane. History and Techniques of the Ancian Martial Art of Iran, Paladin Press, Boulder (Colorado), 2006, p. 85].  

martes, 27 de mayo de 2014

'Zûrjâne', marcialidad persa

Zûrjâne, un arte marcial persa



"El gimnasio tradicional iraní, zûrjâne, cuya traducción literal sería la casa de fuerza, es una de las instituciones más antiguas de Irán y posiblemente date del periodo preislámico, aunque la mayor parte de las teorías sobre su origen no están suficientemente documentadas. Para algunos, el origen de esta simbiosis entre sufismo, valentía y defensa de los desamparados es una manifestación del nacionalismo iranio frente a las sucesivas invasiones desde el periodo islámico. Aunque evidentemente la destreza física desempeña un papel importante en el entrenamiento de estos atletas, también hay un importante componente espiritual. El diseño de estos lugares es semejante a los pabellones o conventículos utilizados durante la época islámica en Irán por cofradías sufíes o caballerescas (futuwwah). Los luchadores se ejercitan con unos grandes mazos de madera (mîl), rodetes de madera y cadenas de distintos grosores (kabbâdeh) (...).

Las primeras noticias detalladas sobre los espectáculos que se celebraban en estos gimnasios proceden de la época safávida, y en muchos casos, de los relatos de los viajeros extranjeros como Chardin, Tavernier o Niebuhr. Posiblemente no sea casual que durante el periodo safávida hubiese una proliferación de estos gimnasios, ya que muchos elementos del combate espiritual del chiísmo duodecimano están presentes en la concepción y ejecución de los ejercicios realizados por los gimnastas. El pequeño coso (gowd), al igual que en la ceremonia de la danza mística (samâ') es un espacio sagrado. Los luchadores acceden a él a través de una puerta estrecha y besan la arena del coso en señal de respeto. Dentro del recinto hay un escaño reservado para el miembro más veterano del grupo, o el maestro, quien será el encargado de marcar el ritmo de los ejercicios mediante un pequeño tambor al tiempo que recita poemas de los grandes poetas clásicos persas.

La síntesis entre la lucha interior y el combate exterior fue realizada por un maestro del siglo XIV, Pahlavân Mahmûd Khârazm, cuyas enseñanzas han inspirado a la mayor parte de estas escuelas o gimnasios. En el recinto del zûrjâne, al igual que la cofradía (tarîqat) sufí, no hay distinciones sociales, los hombres se presentan con el torso desnudo y aprenden mediante el respeto y el autocontrol a canalizar su fuerza. Para los ejercicios individuales cada atleta pide permiso al maestro antes de comenzar su ejecución y en todo momento se somete a las órdenes de aquél (...)".

[Alfreg G. Kavanagh, Irán por dentro. La otra historia. Guía cultural de la Persia antigua al Irán moderno, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2010, pp. 561-563].

Y aquí una sesión de zûrjâne:

lunes, 7 de abril de 2014

Orígenes del zūrjāne

Orígenes del zūrjāne

"Según algunas tradiciones, el origen del zūrjāne [antiguo arte marcial persa] se remontaría al reinado de Darío y sus sucesores aqueménidas. Zoroastro, cuya doctrina religiosa subsiste en algunas regiones de Irán, menciona en sus textos que el primer voto de sus seguidores al dios Ormuz consistía en "ir al cielo y poseer un cuerpo robusto". Historiadores como Herodoto, Jenofonte y Plutarco subrayan el hecho de que en la Persia antigua se estimaba que "el arrojo y armoniosa proporción corporal de los jóvenes eran cualidades obtenidas gracias a su práctica de unos ejercicios atléticos adecuados a su vigor y apostura". 


En cuanto al poeta nacional Ferdûsî, autor del célebre Libro de los Reyes, recuerda igualmente que el rey Ardacher, fundador de la dinastía sasánida, promulgó un decreto en el que se imponía el zūrjāne y las artes del pahlivān a todos sus súbditos, a fin de que aprendieran el manejo de los arcos, mazas y escudos y acudieran a él "con el cuerpo endurecido como el bronce". Las leyendas compiladas en los cincuenta mil dísticos de Ferdûsî evocan las virtudes de los ayârs o caballeros capaces de enfrentarse al peligro, penetrar en el campo del adversario y rescatar a los cautivos, facultades encarnadas en la figura de Rustam, el héroe sin tacha de la mitología persa".

[Juan Goytisolo, 'Los atletas de 'Alî', en De la Ceca a La Meca, Alfaguara, Madrid, pp. 49-50].