Pahlivân

Pahlivân

“Su cuerpo férreo, estampa indómita

y musculatura maciza eran el emblema

del vigor de su fe, de la misma manera

que sus ejercicios deportivos eran la expresión

de vivencias y formas espirituales profundas”.

Juan Goytisolo ('Los Atletas de 'Alî')

PAHLIVĀN

PAHLIVĀN. Del persa pahlivān: caballero, héroe, luchador / Practicante de zūrjāne ('casa de fuerza' en persa), antiguo arte marcial persa / En turco, pehlivan. Practicante de yağlı güreş, lucha tradicional turca / Blog sobre deporte y tradición, dirigido y fundado por Halil Bárcena, doctor en filología árabe, escritor y director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona (Catalunya), el mes de marzo de 2014. Información: sufismo786@yahoo.es

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martes, 20 de febrero de 2018

Rugby y respeto

El respeto en el rugby

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En el fútbol, cuando un jugador consigue engañar al árbitro con sus tretas se dice de él que es un "jugador listo" (murri en catalán). En el rugby, esos son los indeseables y se les aparta del juego desde las primeras categorías, porque el rugby es respeto: por el árbitro, por el rival y por las propias reglas del juego. Que el fútbol sea hoy el deporte rey lo explica (casi) todo (Halil Bárcena).

lunes, 9 de mayo de 2016

El gesto de Sonny B. Williams

Sonny B. Williams, 
un caballero del rugby


Sucedió en el último mundial de rugby, disputado en Gran Bretaña. Los ganadores del torneo, los All Blacks de Nueva Zelanda, dan una vuelta de honor al mítico estadio inglés de Twickenham. Entre los miembros del XV kiwi figura el primer centro Sonny Bill Williams, el primer black musulmán de la historia del rugby de Nueva Zelanda. De repente, un niño salta al campo, eludiendo a toda la seguridad, para abrazar a su ídolo. Éste reconoce el gesto del chaval regalándole la medalla de oro que había ganado minutos antes. Esto es rugby (H.B.).   

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Rugby, una cuestión de respeto

Rugby, una simple cuestión de respeto


"El día que William Web Ellis en 1823 cogió la pelota con la mano durante un partido de football y echó a correr no sabía la que estaba liando, pero la armó buena. Inventó el rugby, a Dios gracias, por pura rebeldía. Y nació un deporte que es una simple cuestión de respeto. A fin de cuentas, el rugby es, por encima de cualquier otra cosa, respeto a las normas, al compañero, al árbitro y al rival, es luchar para ganar, pero no a cualquier precio, y una manifiesta conducta en contra del engaño, la homofobia, la xenofobia, la violencia y el consumo de drogas".

[Luis Martín, "Una simple cuestión de respeto", ICON Sport El País nº2, otoño 2015, p. 73].

martes, 13 de octubre de 2015

El deber en el rugby

El deber en el rugby


"En Kurow, pequeño pueblo del valle de Waitaki, en la isla del sur de Nueva Zelanda, se practica el country rugby, el rugby de las campiñas: no hay estrellas aquí. Aquí todos agachan la cabeza y cumplen su deber".

[David Fauquemberg, "L'ombre de Richie", en Desports nº 7, 2015, p. 15. Especial Copa del Mundo de Rugby].   

lunes, 27 de julio de 2015

Nueva Zelanda y el rugby

Nueva Zelanda y el rugby

"El mito, la leyenda, el paraíso del rugby, el país entregado en cuerpo y alma a un deporte se llama Nueva Zelanda (...). En Nueva Zelanda lo aborígenes, los maoríes, se entregaron con pleno entusiasmo a la nueva disciplina. El juego se adaptaba a la perfección a su carácter aguerrido y solidario. Desde un primer momento reclamaron participar en el espectáculo. Los colonos no tardaron en superar sus iniciales reticencias y aceptaron aquellos atletas formidables, dotados de un carácter guerrero y un físico privilegiado, que parecían haber nacido para jugar al rugby. 


El mestizaje entre ambas culturas proporcionó muy pronto los mejores equipos del mundo. Los granjeros blancos, acostumbrados a vivir geográficamente lejos unos de otros, habituados a un tipo de vida duro y austero, mezclaban fantásticamente bien con unos tipos mucho más lúdicos, rápidos y ágiles, como eran los maoríes".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010, pp. 64-65]. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Bases éticas del rugby

Bases éticas del rugby

"A partir de la celebración de la primera edición del Mundial de Rugby, en 1987, los cambios se precipitaron. Los jugadores se profesionalizaron, los clubes empezaron a ganar protagonismo, la IRB [International Rugby Board] aceptó la admisión en su seno de países a los que había rechazado repetidamente durante tiempo inmemorial y su actuación se adaptó a los cánones dominantes. El dinero de la televisión y de los patrocinadores fluyó de forma importante y, sin renunciar a sus fundamentos, el rugby se convirtió en un deporte mucho más homologable y globalizado (...). Sin embargo, resultaría una completa injusticia asegurar que estos cambios han afectado profundamente a las esencias del juego. Los largos años de fair play deportivo dejaron un sedimento cultural que ha durado hasta ahora. 


Durante mucho tiempo se creyó que el delicado equilibrio entre educación deportiva y violencia que se producía en un campo de rugby podía romperse con la aparición del dinero. En otros deportes con mucho menos contacto físico, la profesionalización había provocado un acrecentamiento evidente del nivel de agresividad (...). Nada de eso sucedió. Las muy consolidadas bases éticas del juego, la escrupulosa educación deportiva de sus practicantes y las exigencias del propio público, nada dispuesto a aceptar que la victoria deba conseguirse a cualquier precio, sirvieron para que el cambio fuese modélico y nada traumático. Todos los estamentos del juego han sabido durante este período de cambio ser fieles a la historia del rugby".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010].    

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El espíritu del rugby

El espíritu del rugby


“En 1850 la revista Punch publicó lo que podría definirse como la regla de oro del nuevo orden: "Deportista es todo aquel que no solamente ha vigorizado su musculatura y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún deporte, sino que en la práctica de ese ejercicio ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovechar una vil ventaja, a sentir profundamente  como una deshonra la mera sospecha de una trampa y a llevar con altura un semblante alegre bajo el desencanto de un revés”. 

La definición se convirtió en todo un credo para los flamantes sportman y sirvió de fuente de inspiración para los defensores de un emergente deporte que iba a afrontar el descomunal reto de tratar de conciliar la violencia de las actividades populares más groseras con el fair play que empezaba a ganar terreno entre los jóvenes estudiantes: el rugby".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010, p. 23].

jueves, 7 de agosto de 2014

Los valores del rugby

Los valores del rugby


"Yo te puedo decir que el rugby a mí me ayudó a sentirme alguien y, a la vez, me dio una pauta para no sentirme demasiado".

[Declaraciones de Tomás Petersen, 29 tests con Los Pumas de Argentina].

viernes, 4 de abril de 2014

Rugby, escuela de vida

Rugby, una escuela de vida

"El rugby es, en si mismo, una rareza, un ejercicio que ha sido capaz de llegar, partiendo de los más elementales y primitivos instintos humanos, a una concepción excepcionalmente civilizada de la agresividad. Una mezcla explosiva que ha conseguido generar una delicada química deportiva en la que el respeto al adversario, la lealtad en el juego y la educación han sido suficientes para superar las, aparentemente, inaccesibles dificultades que presenta un deporte en el que el contacto físico y la confrontación pura y dura con el contrincante constituyen buena parte de su razón de ser. Se ha tratado de un largo y complicado proceso en el que, por encima de una estética que puede confundir a un espectador poco avisado con la brutalidad, la inteligencia se ha revelado como el factor básico e imprescindible para comprender las razones por las que la empresa ha llegado a buen puerto. Uno de los grandes estudiosos del rugby, el periodista francés de origen vasco Henry Garcia, escribió en 1963: "El rugby es una maravillosa escuela de la vida. Entre la virilidad y la violencia, entre la lealtad y la felonía, no hay más fronteras que la intención y puede franquearse en una fracción de segundo. Aquí el hombre aislado no es nada, interesa la personalidad del equipo. El campeón más grande no podrá cambiar por sí solo el curso del destino. La audaz iniciativa individual es a menudo una falta".


La aparente sencillez del rugby esconde un alma delicada. Bajo la fachada de un deporte sumamente elemental, basado en un mínimo de reglas y en la que, para el profano, todo vale, se esconde un sofisticado juego de relaciones humanas y de estudiadas tácticas. Poner de acuerdo a quince tipos para conciliar intereses, aficiones y querencias, y que consigan entregarse todos ellos, del primero al último, al servicio de una causa cuyo Santo Grial no es aparentemente otra cosa que un balón con aspecto de melón, no resulta tarea fácil para ningún educador. La socialización para conducir el proceso a buen término implica no pocas renuncias y pequeños sacrificios personales. Quizá por ello, la práctica totalidad de grandes jugadores de este deporte no se han definido por poseer una gran fuerza física o por ser muy violentos, sino por un valor muy diferente: el carácter solidario".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga Editorial, Barcelona, 2010, pp. 19-20].