Pahlivân

Pahlivân

“Su cuerpo férreo, estampa indómita

y musculatura maciza eran el emblema

del vigor de su fe, de la misma manera

que sus ejercicios deportivos eran la expresión

de vivencias y formas espirituales profundas”.

Juan Goytisolo ('Los Atletas de 'Alî')

PAHLIVĀN

PAHLIVĀN. Del persa pahlivān: caballero, héroe, luchador / Practicante de zūrjāne ('casa de fuerza' en persa), antiguo arte marcial persa / En turco, pehlivan. Practicante de yağlı güreş, lucha tradicional turca / Blog sobre deporte y tradición, dirigido y fundado por Halil Bárcena, doctor en filología árabe, escritor y director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona (Catalunya), el mes de marzo de 2014. Información: sufismo786@yahoo.es

lunes, 16 de marzo de 2015

Bases éticas del rugby

Bases éticas del rugby

"A partir de la celebración de la primera edición del Mundial de Rugby, en 1987, los cambios se precipitaron. Los jugadores se profesionalizaron, los clubes empezaron a ganar protagonismo, la IRB [International Rugby Board] aceptó la admisión en su seno de países a los que había rechazado repetidamente durante tiempo inmemorial y su actuación se adaptó a los cánones dominantes. El dinero de la televisión y de los patrocinadores fluyó de forma importante y, sin renunciar a sus fundamentos, el rugby se convirtió en un deporte mucho más homologable y globalizado (...). Sin embargo, resultaría una completa injusticia asegurar que estos cambios han afectado profundamente a las esencias del juego. Los largos años de fair play deportivo dejaron un sedimento cultural que ha durado hasta ahora. 


Durante mucho tiempo se creyó que el delicado equilibrio entre educación deportiva y violencia que se producía en un campo de rugby podía romperse con la aparición del dinero. En otros deportes con mucho menos contacto físico, la profesionalización había provocado un acrecentamiento evidente del nivel de agresividad (...). Nada de eso sucedió. Las muy consolidadas bases éticas del juego, la escrupulosa educación deportiva de sus practicantes y las exigencias del propio público, nada dispuesto a aceptar que la victoria deba conseguirse a cualquier precio, sirvieron para que el cambio fuese modélico y nada traumático. Todos los estamentos del juego han sabido durante este período de cambio ser fieles a la historia del rugby".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010].    

lunes, 2 de marzo de 2015

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu

Quebrar el cuerpo, alzar el espíritu



"Dice el sabio sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273): "Cuando el cuerpo se quiebra, el espíritu levanta la cabeza" (Mesneví I, 2928). No hay vino sin prensar las uvas, se dice, ni fruto sin antes haber partido la corteza. Del mismo modo, el derviche quiebra su cuerpo a fin de que el pájaro del espíritu que en él anida emprenda el vuelo. Porque el cuerpo humano es el templo del espíritu. Pero que nadie se lleve a engaño: quebrar el cuerpo nada tiene que ver con mortificación alguna, ni con las ascesis infamantes que atentan contra la integridad de la vida. Advierte categóricamente Rûmî: «Lastimar el cuerpo es ofender a Dios» (M I, 2520). Lo que está en juego aquí es algo bien distinto que tiene que ver con el misterio del cuerpo y del coraje físico para alzarse por encima de sí mismo. Aquí se habla de la aceptación positiva del dolor y de la grandeza que este encierra. En una palabra, aquí se habla de sacrificio. Quebrar el cuerpo es conducirlo al límite de sus posibilidades; y todo cuanto se vive al límite y en el límite posee un valor especial. Más aún, en el límite aflora una poderosa fuerza interior, capaz de obrar lo inusitado. Yukio Mishima decía que existe una innegable ligazón entre el despertar de la consciencia y la prueba del sufrimiento físico, como constatan no pocos ritos iniciáticos y ancestrales artes marciales. Tal es el caso del zûrjâne persa, fuertemente impregnado de valores sufíes, cuyos practicantes, verdaderos atletas del espíritu, se entregan a vigorosos ejercicios físicos que templan sus cuerpos pujantes, emblema de su inquebrantable fe y de sus atributos heroicos, y preludian el renacer del espíritu. Y es que un cuerpo desentrenado, ya sea por abandono o bien por puritanismo religioso, es como un instrumento musical desafinado (...)". 

[Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî, Herder, Barcelona, 2015, p. 177].



viernes, 26 de diciembre de 2014

Montaña y humildad

Ir a la montaña con humildad


"Iremos a la montaña sin intermediarios, sin asistencia, sin ayudas externas, con humildad, sin querer ser superiores a la montaña. Haremos que nuestros pasos no se noten, siguiendo un camino ecológico, sin dejar nada más que nuestras huellas, que el viento borrará".

[Kilian Jornet en Runner's World, nº 144, febrero 2014, p. 72].

lunes, 22 de diciembre de 2014

Ciclismo, una experiencia espiritual

Ciclismo, una experiencia espiritual

"Cuando J. K. Starley y Rover fabricaron la primera bicicleta de dos ruedas moderna tal como la conocemos hoy, pensar que algún día ese aparato llevaría a hombres y mujeres mortales hasta las montañas parecía más ridículo que creer que entre las cumbres de los Alpes y los Pirineos merodeaban dragones, brujas y dioses. La hazaña de Starley tuvo lugar en 1885. Para la hazaña del Tour de Francia quedaban todavía 18 años. Ya se habían conquistado gigantes alpinos como el Mont Blanc y la Meije, pero las montañas seguían provocando terror. Cuando, en su octavo edición, el Tour de Francia se atrevió a cruzar los Pirineos por los puertos del Tourmalet y el Aubisque, se tildó a los organizadores de 'asesinos'. Al año siguiente llevaron a los mejores y más valientes ciclistas del mundo a los Alpes y se los llamó 'bandidos'.


Sin embargo había nacido una relación de amor tan turbulenta y arriesgada como las propias escaladas. Estaba destinada a impulsar el ciclismo hacia una nueva dimensión. Con cada carretera que se esculpía en las rocas, se perdía, quizá, un fragmento del misterio de la montaña, pero en su lugar aparecía uno nuevo. Para los ciclistas, el Galibier y el Mont Ventoux se convertían en lo que fueron el Eiger y el Cervino para los escaladores del siglo XIX. Alcanzar la cumbre suponía desafiar a la naturaleza y a la gravedad, jugar con los límites de la resistencia humana. Era una experiencia visceral, espiritual, que inspiraba hazañas heroicas que a su vez inspiraron poéticos retratos".

[Daniele Friebe-Pete Goding, Ascensiones míticas. 50 puertos de leyenda que deberías coronar, Lunwerg, Barcelona, 2012].             

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El espíritu del rugby

El espíritu del rugby


“En 1850 la revista Punch publicó lo que podría definirse como la regla de oro del nuevo orden: "Deportista es todo aquel que no solamente ha vigorizado su musculatura y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún deporte, sino que en la práctica de ese ejercicio ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovechar una vil ventaja, a sentir profundamente  como una deshonra la mera sospecha de una trampa y a llevar con altura un semblante alegre bajo el desencanto de un revés”. 

La definición se convirtió en todo un credo para los flamantes sportman y sirvió de fuente de inspiración para los defensores de un emergente deporte que iba a afrontar el descomunal reto de tratar de conciliar la violencia de las actividades populares más groseras con el fair play que empezaba a ganar terreno entre los jóvenes estudiantes: el rugby".

[Albert Turró, El tercer tiempo. Todo lo que hay que aprender de rugby mientras se beben unas cervezas, Saga, Barcelona, 2010, p. 23].

jueves, 4 de diciembre de 2014

Correr y no parar

Correr contra el instinto de parar



"Tú y yo sabemos que correr nos hace sentirnos muy bien porque hemos hecho de ello un hábito. Pero si se pierde este hábito, la voz que se hace oír dentro nuestro es el antiguo instinto de supervivencia que te impulsa a descansar. Y he aquí la amarga ironía: nuestra magnífica resistencia le proporcionó a nuestro cerebro la comida que necesitaba para crecer y ahora el cerebro socava nuestra resistencia. "Vivimos en una cultura que ve el ejercicio extremo como una locura", dice el doctor Bramble, "porque eso es lo que nos dice el cerebro: por qué hemos de forzar la máquina si no es necesario?".

[Christopher McDougall, Nacidos para correr. La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia, Debate, Madrid, 2011, p. 284].

domingo, 30 de noviembre de 2014

Entre el gimnasio y el ágora

Entre el gimnasio y el ágora
Educando a los jóvenes



"(...) yo creo que la vida de los jóvenes -y no sólo de los jóvenes sino de todos los intelectuales- debe transcurrir entre el gimnasio y el ágora. Defender la propia opinión con opiniones representa  una contradicción de método: yo soy de los que creen que un pensamiento debe defenderse con el cuerpo y con las artes marciales".

[Yukio Mishima, Lecciones espirituales para jóvenes samuráis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2001, p. 155].

viernes, 28 de noviembre de 2014

El valor del montañismo

El valor del montañismo



"Que el alpinismo no equivalga a profanación de la montaña; que los que, oscuramente empujados por un instinto de superación de las limitaciones que nos ahogan en la vida mecanizada, aburguesada e intelectualizada de las 'llanuras', se van hacia lo alto en valeroso esfuerzo físico, en lúcida tensión y en lúcido control de sus fuerzas internas y externas, por sobre las rocas, crestas y paredes en la inminencia del cielo y del abismo, hacia la helada claridad; que los que siempre en mayor medida puedan volver a encenderse hoy y obrar luminosamente según aquellas sensaciones profundas que permanecen en las raíces de las antiguas divinizaciones mitológicas de la montaña. Este es el mejor augurio que puede hacerse a nuestras jóvenes generaciones".


[Julius Evola, Méditacions du haut des cimes, Les Éditions du Lore, s.l., 2012, p. 58. Ilustración de Ernst Platz].

lunes, 10 de noviembre de 2014

Correr en medio del vacío

Correr en medio del vacío


"Mientras corro, simplemente corro. Como norma, corro en medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar que corro para lograr el vacío. Y también es en el vacío donde se sumergen esos pensamientos esporádicos (...). Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son sólo meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo".

[Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr, Tusquests, Barcelona, 2010, pp. 32-33].

(Ilustración de Vicky (Zafra) Rodríguez).

martes, 4 de noviembre de 2014

Zūrjāne, espacio de perfeccionamiento interior

El zūrjāne, 
un espacio de perfeccionamiento interior

 

"El zūrjāne es un lugar al que las personas iban (y aún van) a buscar su perfeccionamiento físico, moral y espiritual. En la actualidad, los atletas son amateurs y acuden al zūrjāne tal vez dos veces por semana, en sesiones que duran más de dos horas (...). Sin embargo, la influencia del zūrjāne va más allá de la estructura física de sus ladrillos y muros; dentro de los límites del zūrjāne, los atletas cultivan un sistema de moralidad que está penetrado por los valores de la yawānmardī [antigua caballería espiritual sufí], que, tomados seriamente, impregnan de manera activa el resto del tiempo, durante toda la vida diaria". 

[Lloyd Ridgeon, Morals and Mysticism in Persian Sufism. A history of Sufi-futuwwat in Iran, Routledge, Londres, 2010, p. 167].